martes, 12 de enero de 2010

Visitas inesperadas

Una brisa cálida acaricia su figura.
Mis ojos se posan en ella y no la pierden de vista...
Me recuesto a su lado, la miro y tiemblo, sus labios me invitan, pero sus ojos lo niegan...
Su aroma copa el ambiente y mi corazón se detiene como a la espera de una señal que lo reviva...
Una sonrisa se asoma y reanima a mi corazón, un instante fugas que me devuelve a la realidad y a la belleza de sus ojos que sonrientes me describen un te quiero...

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